En virtud de una mayor prevención de los casos de usos y abusos de las drogas desde los centros de desintoxicación Narconón, queremos dar constancia de la necesidad de una ley activa que limite al máximo el cultivo, posesión, tráfico y consumo de estupefacientes con el fin de eliminar los terribles datos que sobre el número de adictos se estiman a nivel global, en general, y a nivel nacional, en particular.

Los especialistas de Narconón consideran que, si se conocen los riesgos, no solo aquellos relacionados directamente con la salud, sino todo lo relacionado con su interacción, de un modo u otro, y más aún sobre sus aspectos legales, la precaución se verá fomentada y, probablemente, disminuya el número de pacientes que por su contacto se hayan convertido en adictos. Y es que hay un elevadísimo porcentaje de traficantes, mulas, cultivadores, etc. que acaban cayendo en las garras de su consumo y pasan, en poco tiempo, de controlar un negocio a ser una víctima más de su adicción.

En la primera parte de este artículo, dejábamos claro que el tráfico es un delito contra la salud pública y que la justicia distingue entre las drogas que son “muy perjudiciales para la salud” y las que no lo son tanto, y las condenas son diferentes para unas y otras.

En la práctica, las que no lo son tanto son los derivados del cánnabis y en algunas sentencias algunos fármacos vendidos en pequeñas dosis en el mercado ilegal. Las consideradas muy perjudiciales son casi todas las demás: éxtasis, coca tripis, heroína, anfetaminas, speed, etc. De igual modo, se distingue entre el consumo propio y la posesión dedicada al tráfico.

Cabe preguntarse cómo logra la ley diferenciar entre consumo propio y tráfico para delimitar con claridad cuando es objeto de derecho la pena o no. Las pruebas que se delimitan para decantarse por una situación o por otra son las siguientes: si se tiene prueba fehaciente de que la persona sea consumidora o no, la cantidad que porta o cultiva, si estaba o no escondida, si estaba dividida en dosis y, por lo tanto, preparada para la venta, si había instrumentos para pesarla o dividirla en dosis, si había productos para cortarla o adulterarla o si había grandes cantidades de dinero, entre otras pruebas.

Casos especiales de actuación de la ley

No se aplica el código penal, sino una ley específica que regula las responsabilidades penales de los menores de 18 años, con medidas que van desde las prestaciones en beneficio de la comunidad, la libertad vigilada y, en algunos casos, el internamiento en un centro de menores durante un máximo de 5 años (centro cerrado, abierto o semi abierto), existiendo la posibilidad, si hay problemas de adicción, de ingreso en un centro terapéutico especial para drogodependientes, como Narconón Mediterráneo, expertos en el tratamiento de desintoxicación de la adicción de diversos tipos de estupefacientes.

Por otra parte, el consumo de alcohol y drogas está contraindicado con la conducción, puesto que es sabido que el consumo de estas sustancias incide directamente en la conducción y multiplica exponencialmente las posibilidades de sufrir accidentes y de cometer infracciones. Por ello, queremos recordar que nuestra legislación impone sanciones muy severas si conduciendo se detectan diferentes grados de alcoholemia, tipificados muy claramente en la ley de transporte por carretera.

Lo que quizás no tengamos tan claro es saber cuáles son las multas por conducir bajo los efectos de las drogas. El trato es bastante parecido al del exceso de alcohol en nuestro Ordenamiento Jurídico. De hecho, se encuentra regulado en los mismos preceptos.

Para sancionar la conducción bajo los efectos de las drogas, desde el punto de vista administrativo, es suficiente con que se detecten drogas en el organismo para multar por conducir bajo los efectos de las drogas con 1000 euros y la pérdida de 6 puntos, sin establecerse cuántos gramos de una sustancia deben haberse detectado para su graduación, lo que conlleva una tolerancia cero con respecto a las mismas. Esta severidad no la encontramos con las bebidas alcohólicas.

Con respecto al ilícito penal en el caso de conducción bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, se replica la misma pena que para la conducción bajo los efectos del alcohol y las mismas consecuencias con respecto a la Compañía Aseguradora en el caso de sufrir un accidente estando el conductor bajo la influencia de las drogas.

Así mismo, el traslado de personas, con cualquier tipo de vehículo, con el objeto de facilitar a éstas el acceso a drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, siempre que no constituya delito, están fuertemente penalizadas con multas que pudieran alcanzar los 30.000 euros.

Por último, desde Narconón Mediterráneo queremos sensibilizar al sector hostelero, en ocasiones muy tolerante o faltos de diligencia con el consumo o con el tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, en general, que se atienen a posibles sanciones administrativas de carácter grave, con multas que pueden ir desde los 601 euros hasta los 30.000.

Narconón Mediterráneo, y el resto de sedes Narconón repartidos por todo el país, desean que la información vertida en estos artículos sea capaz de persuadir a las personas que ven en el cultivo y tráfico de estupefacientes un negocio, puesto que el riesgo no merece la pena y en la mayoría de los casos, repetimos, el que juega con drogas en un sentido o en otro acaba consumiéndolas y, por tanto, cayendo en su adicción.

¿Quieres seguir informado sobre este y otros asuntos relacionados con el consumo de drogas? Entra en la página web de Narconón Mediterráneo, la clínica especializada en el tratamiento de toxicómanos y con mayor porcentaje de personas desintoxicadas: http://www.narcononmediterraneo.com/, o si lo prefieres, puedes ponerte en contacto con la dirección del centro en el número de teléfono 955286026 o bien vía mail al correo electrónico Info@Narcononmediterraneo.com