Cuando hablamos de drogas, nuestro pensamiento rápidamente se dirige a los estupefacientes, como la cocaína o la heroína, posiblemente por ser los más promocionados en las películas de Hollywood. Pero en la vida real, y en un país como España, la principal droga de abuso es el alcohol. Posiblemente, porque una gran parte de la sociedad no considera que provoque grandes efectos de adicción. Puede también que su consumo, al ser de tan fácil acceso y estar legalizado, forme parte de la cultura tradicional del país. Su distribución y comercialización forman parte de la cultura de consumo, como lo puede ser el jamón o la mantequilla. De este modo, queda atenuado el efecto tóxico y adictivo que esta sustancia posee y es sustituido por una pátina de publicidad y marketing en el que todo son ventajas y alegrías.

La excesiva presencia de las bebidas alcohólicas en la sociedad española se comprueba al observar que, una amplísima mayoría de los ciudadanos, alrededor del 87%, de entre los 15 a los 65 años, las ha consumido en alguna ocasión. Los datos siguen dando tasas escalofriantes porque señalan que, al menos el  4,7%, las consume con una frecuencia semanal, y hasta un 13%, las toma diariamente. Aunque no son todo malas noticias, ya que ha habido un importante descenso en los porcentajes de bebedores abusivos y de alto riesgo, tanto en los consumidores de días laborables como los de fin de semana, debiéndose en gran parte a la labor que está ejerciendo en materia de prevención y salud el gobierno, así como la empresas privadas, como Narconón Mediterráneo, en las labores de desintoxicación y rehabilitación. Pero a pesar de todo,  la mortalidad que se le atribuye al consumo de alcohol supera las 12.000 muertes anuales, cifra nada despreciable en una sociedad avanzada como la nuestra.

Un poco de historia reciente

Los años setenta fue el paradigma de una sociedad que veía con buenos ojos el consumo masivo de alcohol y tabaco, como seña de identidad del varón adulto, introduciendo gradualmente en el genoma de la cultura este hecho como natural. Posteriormente, en los ochenta, la irrupción de otro tipo de drogas mucho más impactantes en cuanto a efectos, supuso una revolución en la perspectiva de considerar mayoritariamente el uso de las drogas como algo dañino, aunque su consumo se vería de nuevo potenciado por la incorporación masiva de personas con edades mucho más jóvenes y también, por la entrada en este campo de las mujeres.

En la actualidad, este consumo de alcohol ha trascendido generacionalmente, ya que se ha venido gestando desde hace ya cuarenta años la consolidación de un tipo de sociedad, o un estilo de vida, en el que el alcohol forma parte inherente de ella, por lo que la desintoxicación y la integración de adictos a esta droga se hace especialmente difícil de conseguir. Sólo los grandes centros de desintoxicación como Narconón Mediterráneo tienen la capacidad y experiencia suficiente para conseguir  este desafío con absoluta garantía de éxito.